
Propuesta General de
Táctica y Estrategia
presentada por el Co. Francisco Hernández Juárez
A LA XXX CONVENCION NACIONAL ORDINARIA DEMOCRATICA
DEL
SINDICATO DE TELEFONISTAS DE LA REPUBLICA MEXICANA
Septiembre de 2005.
I N D I C E
El país, la empresa, el sindicato y los trabajadores en un momento decisivo (2005-2006). Generalidades. *
La evolución de Telmex como empresa de telecomunicaciones, condición esencial para nuestro futuro. *
Regulación y política de Estado en telecomunicaciones. *
Capacitación (obrero-patronal). *
Convergencia y evolución en las telecomunicaciones: el contexto general de nuestros cambios. *
El cambio tecnológico y el cambio productivo de las telecomunicaciones y en Telmex: orientaciones para el cambio y la acción sindical. *
De la evolución tecnológica a la evolución de la democracia y de los consensos: información, comunicación, discusión y nueva definición de nuestra visión colectiva de futuro. *
Integración y movilización productivas desde el puesto de trabajo como sustentos de la acción sindical frente al cambio. *
La capacitación como una prioridad sindical y no sólo obrero-patronal. *
Materia de trabajo y perfiles de puesto. *
La evolución del programa de productividad y la modernización de Planta Exterior, detonadores de cambios substanciales para el Sindicato y para la construcción de un nuevo modelo de trabajo sindical. *
Otros grupos interdisciplinarios: compactación de la materia de trabajo, universalización de los puestos de trabajo. *
Revisión contractual 2006-2008 y Acuerdo Marco de Intención con Telmex. *
Materia de trabajo, capacitación y vacantes. *
Código de Ética Corporativa y Laboral de Telmex. *
La Coalición Social Ciudadana, Plural, Incluyente y Diversa. *
Introducción.
Los próximos meses serán decisivos para el futuro de todos los telefonistas, para el futuro de nuestro sindicato, de la empresa Teléfonos de México y para el futuro de nuestro país. Diversos procesos y acontecimientos de carácter nacional, sindical, tecnológico, productivo, empresarial, social y político que están en marcha, sobre en los que tendrán que darse definiciones clave antes del fin del año 2006, impactarán de manera determinante nuestras perspectivas como trabajadores, como sindicalistas, como ciudadanos y como mexicanos.
Teléfonos de México se encuentra en un momento definitivo en su historia, en el que para salir adelante y fortalecerse en los escenarios de su indispensable e impostergable evolución tecnológica, operativa y de mercado, tendrá que atravesar por un proceso intenso y rápido de cambios internos, corporativos y obrero-patronales.
Es por esto que nos estamos planteando un gran proyecto de futuro para Telmex y para sus trabajadores, en el que el reto principal es su transformación en una empresa plena de telecomunicaciones, y como parte esencial de este proceso, nuestra propia transformación en trabajadores de telecomunicaciones, lo que implica definir, discutir, proyectar y consensuar las nuevas condiciones laborales que esto conlleva.
Hasta ahora, nos queda claro que la empresa ha venido operando estos cambios de manera silenciosa y hasta cierto punto muy conservadora, en buena medida debido al entorno regulatorio desfavorable que prevalece en torno de ella.
Pero al igual que en el pasado lejano y reciente, estamos dispuestos a dar la pelea para participar con todo en los procesos de cambio que aguardan a Telmex para una nueva etapa de su evolución tecnológica, operativa y de mercado. Estamos dispuestos a empujar dichos procesos para consolidar a Telmex como empresa de telecomunicaciones de clase mundial, con un futuro alentador y de largo alcance que incluya plenamente a sus trabajadores, para hacer de Telmex la empresa de telecomunicaciones con las mejores redes, con los mejores sistemas, con las mejores propuestas y ofertas operativas y de mercado para sus clientes y para el desarrollo económico del país, con las relaciones obrero-patronales más democráticas, equilibradas y justas, con el lenguaje contractual más evolucionado, con las mejores prácticas corporativas y laborales en su nueva circunstancia como empresa multinacional de origen mexicano que opera ya en diversos países de América Latina.
Asimismo, estamos dispuestos a dar la batalla para lograr una regulación justa que haga posible consolidar el futuro de Telmex como empresa de telecomunicaciones y, sobre todo, que permita definir una verdadera política de Estado en telecomunicaciones para el desarrollo del país. Esto nos exige acciones frente al gobierno, frente al Congreso, frente a las diferentes entidades regulatorias y frente a la propia sociedad, para lograr también un gran proyecto nacional de telecomunicaciones, uno de cuyos objetivos principales debe ser el servicio universal.
Impulsar los cambios políticos, económicos y sociales que proponemos para nuestro país, así como impulsar los cambios tecnológicos, operativos, de mercado y laborales que proponemos para Telmex, no es una tarea sencilla ni exenta de obstáculos y de riesgos.
Por ello, y a fin de responder en mejores condiciones y con toda nuestra unidad y nuestra fuerza sindicales a los enormes desafíos que deberemos de enfrentar y de resolver en lo inmediato y en los próximos años, es preciso que emprendamos y que consolidemos también un proceso interno de cambios y de evolución de nuestra democracia sindical, hacia nuevas formas de trabajo, de unidad, de participación y de compromiso.
Una de las grandes ventajas que nos da el ser trabajadores de vanguardia, instalados en los procesos tecnológicos y de modernización de un sector de punta de la economía mundial, como son las telecomunicaciones, es que la propia dinámica productiva nos proporciona claves para orientar nuestra dinámica y nuestros cambios sindicales internos.
Si bien ya en nuestras últimas Convenciones nos planteábamos un proceso de cambio o de transición sindical interno, la información sobre las tendencias que se vislumbran en las telecomunicaciones, nos proporciona ahora más y mejores elementos para saber por dónde y cómo orientar nuestros cambios.
En efecto, la evolución de las telecomunicaciones nos plantea el imperativo y las directrices más importantes de los grandes cambios sindicales que fortalecerán nuestra democracia interna, nuestras formas de participación y de representación, la autonomía y la unidad del Sindicato.
Veamos a la evolución de las telecomunicaciones como el enorme desafío que representa, pero también hagamos de ella el detonador de nuevas oportunidades y potencialidades democráticas para el STRM. Tenemos la oportunidad y necesitamos realizar una serie de transformaciones internas muy importantes, mediante mecanismos cada vez más sólidos y confiables de participación, de discusión, de representatividad, de consenso, de toma de decisiones y de transparencia internos. La evolución de las telecomunicaciones nos indica nuevos métodos y patrones, nuevos mecanismos y formas de trabajo intersindical, de integración, de participación y de cambio que necesitamos discutir, analizar y construir.
En el nivel nacional, el proceso electoral de julio de 2006 orientará la política en todas sus dimensiones y manifestaciones. Muchos son los factores que están en juego en esta elección para el país, más allá del triunfo de determinados candidatos o de determinados partidos. De hecho, tal vez el desafío principal que se debate en las elecciones del próximo año, es la posibilidad de retomar el camino de la transición a la democracia, que se ha estancado e incluso retrocedido en los últimos años.
En este sentido, la democracia sigue siendo uno de los contenidos esenciales del gran proyecto nacional en el que estamos coincidiendo con numerosas fuerzas y organizaciones sociales.
La transición a la democracia es prioritaria para la mayoría de los mexicanos, pero en especial para los trabajadores, pues es precisamente la democracia laboral el gran tema ausente del que dependen los grandes cambios que nos permitan condiciones estructurales diferentes para mejorar la situación de los trabajadores, desde el salario y la distribución del ingreso, hasta el empleo y el desarrollo productivo de las empresas y de la economía.
Recuperar el camino de la transición a la democracia es una tarea que requiere de una participación social amplia y plural. Una sociedad organizada, fuerte, autónoma y movilizada es siempre una mejor garantía para el cambio democrático que una sociedad dispersa, controlada, clientelizada y dependiente.
Tender puentes entre diversos actores sociales y construir esa fuerza social organizada y autónoma, es parte de la tarea que el STRM ha asumido desde tiempo atrás dentro del sindicalismo, y es una tarea que deberemos continuar e intensificar, como parte de la acción política y social indispensable que nos permita mejores condiciones para desarrollar nuestros propios intereses como trabajadores mexicanos, así como el proyecto verdaderamente democrático de sindicalismo y de país por el que hemos venido bregando desde 1976.
Las alianzas sindicales en torno de la UNT y la formación de Frentes son las opciones que hemos desarrollado hasta ahora, pero es importante fortalecerlas, y esto es una de las partes más importantes de nuestros desafíos sociales y políticos. Los convoco a informarse y a comprometerse más a fondo con estas tareas, desde el ámbito de su lugar de trabajo, con sus compañeros, en sus localidades. Necesitamos tener claro que si el entorno político nacional no nos es favorable, que si se imponen visiones autoritarias y antisindicales de poder y de gobierno en los procesos electorales del próximo año, sin contrapesos ni compromisos claros de democracia, nos será mucho más difícil lograr avances no sólo en nuestra propia condición como telefonistas, sino en las de todos los trabajadores del país.
Lograr el ACUERDO MARCO DE INTENCIÓN con Telmex puede ser el mejor instrumento para reordenar, jerarquizar y reorientar no sólo nuestro papel en su indispensable proceso de evolución y de expansión, sino las relaciones obrero-patronales.
Al igual que hacia el interior del Sindicato, necesitamos una estrategia global con la empresa, no podemos perdernos en negociaciones parciales y aisladas, ni en una agenda de sobrevivencia que nos limite a los servicios tradicionales y a las prácticas obrero-patronales también tradicionales.
La evolución de Telmex como empresa de telecomunicaciones, condición esencial para nuestro futuro.
Ya el año anterior hablábamos del proceso de evolución tecnológica en las telecomunicaciones, cuyo eje son las redes de nueva o de próxima generación (RPG o RNG).
Una red de nueva generación es, en síntesis, una red capaz de transportar, de procesar y de proveer todos los servicios de telecomunicaciones actuales y futuros. La red telefónica tradicional o red de telefonía pública conmutada, tal y como se encuentra, es incapaz de esto, por lo que la evolución de dicha red telefónica tradicional a una red de nueva generación de alta tecnología, versátil y confiable, es el principal desafío de empresas que vienen de ser operadoras telefónicas tradicionales, como Telmex.
Algunos de los factores que hacen posible la capacidad de la red para transportar, procesar y proveer todos los servicios de telecomunicaciones actuales y futuros, son los protocolos Internet o protocolos IP, una arquitectura de red distinta y nuevos paradigmas, como la conmutación por paquetes. Entre los nuevos elementos de la red destacan los softswitch, los nodos de acceso multiservicios o NAMS y los gateways.
El trabajo que desde y dentro del Comité Nacional hemos venido impulsando para conocer más a fondo los tiempos, los impactos y alcances de esta evolución tecnológica, no permiten determinar que la evolución tecnológica, expresada fundamentalmente como evolución de la red, apunta de hecho a una evolución integral de las telecomunicaciones.
Hoy ya no es suficiente hablar sólo de evolución tecnológica, sino de evolución operativa y de evolución de mercado. En suma, de un proceso complejo de EVOLUCIÓN DE LAS TELECOMUNICACIONES que transformará substancialmente la estructura del sector, la estructura de las empresas, la estructura de los procesos de trabajo, de la materia y de los puestos de trabajo.
La apuesta de Telmex debe de ser avanzar de manera congruente en estos tres niveles de evolución, y entrar de lleno en la oferta de nuevos servicios y en el segmento de contenidos.
La liberalización reciente en nuestro país de las frecuencias para Wi-Fi y Wi-Max -tecnologías inalámbricas de acceso a Internet de banda ancha- representa una oportunidad que Telmex debe de tomar, como parte de la evolución de la red hacia las tecnologías de acceso inalámbrico que competirán de manera cada vez más intensa con los medios físicos y, en el largo plazo, con el propio cobre. En el corto y en el mediano plazo, una red de cobre predominantemente ADSL, confiable, combinada con fibra y con redes inalámbricas, consolidarían la infraestructura de Telmex como la mejor red.
Telmex deberá también de definir a la brevedad su oferta en VoIP, para no perder ventaja frente a los competidores que ya proporcionan este servicio que representa una amenaza muy seria para el Infinitum.
Asimismo, la empresa tendrá que desarrollar un plan de alianzas estratégicas en materia de contenidos, junto con acciones muy firmes en materia regulatoria para no quedar a la zaga del "triple play" y de otros servicios nuevos.
Regulación y política de Estado en telecomunicaciones.
Uno de nuestros espacios de acción común con la empresa, tiene que ser en materia regulatoria, con el fin de pugnar por una verdadera política de Estado en Telecomunicaciones, que impulse el desarrollo nacional mediante políticas públicas de servicios universales de telecomunicaciones, dando especial énfasis a la banda ancha.
Es en este tema en donde podemos lograr avances importantes en el trabajo conjunto que realizamos con CWA y SBC, hacia la búsqueda de nuevos modelos regulatorios para las telecomunicaciones.
Capacitación (obrero-patronal).
Como lo hemos señalado, la capacitación se ha convertido en una prioridad sindical y en una de nuestras armas de lucha más importantes para enfrentar los retos del futuro.
En los últimos meses, hemos conseguido cambios significativos en materia de capacitación con la empresa, que son insuficientes, pero que seguiremos impulsando en lo sucesivo.
Convergencia y evolución en las telecomunicaciones: el contexto general de nuestros cambios.
Permanentemente, como parte de nuestra táctica y nuestra estrategia sindicales, seguimos e interpretamos con toda atención el comportamiento y las tendencias en las telecomunicaciones. En este sentido, desde hace cuando menos diez años, hemos venido hablando de un proceso de convergencia en telecomunicaciones, el cual se ha dado puntualmente, tal y como en su momento lo anticipamos, y que en especial durante el último año ha evolucionado de manera intensa en todo el mundo.
En la propuesta de Táctica y Estrategia que aprobamos en la pasada Convención, hace un año, planteábamos ya algunos de los temas principales implicados en la evolución tecnológica en las telecomunicaciones. Apuntamos con toda claridad que el eje de esta evolución son las Redes de Nueva o de Próxima Generación (RNG o RPG), en cuanto redes que son capaces de transportar todos los servicios de telecomunicaciones habidos y por haber, mediante protocolos Internet o protocolos IP.
Señalábamos ya desde entonces, cómo estas Redes de Próxima Generación traen consigo cambios conceptuales substanciales respecto de lo que hasta ahora ha prevalecido en las telecomunicaciones, como por ejemplo el cambio del concepto de conmutación por circuitos al concepto de conmutación por paquetes, y cómo estas redes implican, en general, transformaciones profundas en los paradigmas tecnológicos, operativos y de mercado de las telecomunicaciones en su conjunto.
Una Red de Nueva Generación es una red capaz de transportar todos los servicios de telecomunicaciones mediante la convergencia de protocolos, redes, normas y tecnologías que ya existen, de otros que se están configurando y de otros más que sin duda estarán disponibles en el futuro. Esta capacidad y esta disponibilidad para proporcionar todos los servicios, requieren de transformaciones progresivas en la arquitectura de las redes, anticipándose un proceso en el que paulatinamente irán desapareciendo no sólo los componentes y elementos de la red telefónica tradicional, sino también sus conceptos y sus paradigmas.
Una de las primeras señales que recibimos acerca de los efectos de esta evolución tecnológica, es que traerá consigo cambios enormes e inéditos en las telecomunicaciones. La evolución de la red es el corazón que bombeará la sangre vital de todo el proceso, pero a ésta evolución de la red deberá de corresponder una intensa evolución operativa y una evolución de mercado, que irán impactando la configuración, la estructura y el funcionamiento de las empresas de telecomunicaciones. La materia de trabajo, los puestos de trabajo, los conocimientos y las calificaciones de los trabajadores, así como los procesos de trabajo en telecomunicaciones, serán impactados definitivamente por esta evolución.
La evolución gradual y sostenida de la red telefónica tradicional a una red de nueva generación de alta tecnología es, en este sentido, un pilar de nuestro futuro, y junto a esto están los cambios operativos, funcionales y de mercado por los que necesariamente habrá de transitar Telmex en los próximos años.
Es por esto que necesitamos integrar una visión sindical de conjunto, total, sobre el proceso de cambio completo, y dimensionar sus plazos y sus consecuencias en el corto, en el mediano y en el largo plazos. Los trabajadores no sólo necesitamos proyectar estas tendencias de cambio para conocerlas, sino para actuar y para anticipar escenarios y decisiones.
Sería equivocado entrar en estos procesos con visiones parciales, fraccionadas y dispersas, apoyándonos en los métodos, en las prácticas y en los conceptos que hasta ahora hemos seguido, como trabajadores telefónicos en una empresa fundamentalmente telefónica. Pasar de ser trabajadores telefónicos a trabajadores de telecomunicaciones se dice fácil, pero es un proceso complejo del que todos debemos de estar conscientes, en el que necesitamos involucrarnos y con el que tenemos que comprometernos. Pero, sobre todo, es un proceso que demanda cambios, desde nuestras formas de trabajo hasta cambios en nuestras actitudes laborales y sindicales.
Los alcances y efectos de esta evolución tecnológica nos exigen un enorme y novedoso esfuerzo táctico y estratégico de prospectiva, de proyección y de anticipación para el futuro, que ya hemos iniciado.
Tenemos que asumir que los retos no sólo son de naturaleza obrero-patronal y para la empresa, sino que son también retos internos para el Sindicato.
Tenemos que reconocer que, si bien los procedimientos de trabajo, de comunicación y de participación internos que hasta ahora hemos seguido han sido eficaces y útiles, lo cierto es que ahora es fundamental no sólo fortalecerlos, sino en algunos casos transformarlos, profundizando aún más la democracia sindical que tenemos y que hemos construido juntos, a lo largo de los años.
La evolución tecnológica nos ha exigido, como acción prioritaria, iniciar un proceso interno muy novedoso de información, de divulgación, de discusión y de análisis en torno de los temas fundamentales que dicha evolución implica.
Ya en el documento de Táctica y Estrategia que presenté el año pasado, propuse la constitución de grupos y talleres interespecialidades de discusión, de estudio e incluso de investigación sobre temas esenciales como materia de trabajo, perfiles de puesto, vacantes, diagnósticos productivos, cadenas productivas y nuevos procesos de valor agregado en telecomunicaciones. Estos grupos reforzarían y potencializarían el trabajo de los grupos de análisis ya existentes. Dije a ustedes en ese entonces, que estos nuevos grupos, tendrían que irse asentando en los centros de trabajo y entre centros de trabajo, para ir más allá de la estructura fragmentada y muy departamentalizada que hasta ahora ha prevalecido, la cual nos impide ver ya la totalidad de los procesos y la profundidad y las implicaciones del cambio. Apostamos a que el trabajo integrador de dichos grupos en el lugar de trabajo, nos permitirá adueñarnos con mayor certidumbre del conocimiento y de la innovación tecnológica y productiva actuales y futuros.
En no pocas ocasiones, la visión parcial y dispersa de los problemas nos ha conducido a discusiones ásperas, a desacuerdos, a negociaciones tortuosas e incluso a disputas poco afortunadas entre nosotros mismos y con la empresa, por ejemplo en relación con la materia de trabajo. De no cambiar esta dinámica desgastante y con frecuencia ociosa, podría convertirse en una de las mayores ventajas de la empresa para excluirnos y dejarnos atrás en los procesos de cambio de la propia empresa y de las telecomunicaciones.
Desde septiembre del año pasado, hemos tenido avances importantes en la operación de esta propuesta, los resultados han sido positivos. Realizando y combinando una serie de acciones novedosas en el trabajo sindical, estamos encontrando el camino de los cambios internos que requiere nuestra organización, siguiendo en mucho la lógica y la trayectoria de la evolución tecnológica y productiva de las telecomunicaciones. Y estas acciones, a su vez, nos están permitiendo darle nuevos contenidos y un sentido más vigoroso a la democracia sindical.
Tenemos claro que es fundamental que todos los trabajadores conozcan lo que está sucediendo y lo que sucederá en las telecomunicaciones y en la empresa como resultado de la evolución tecnológica, operativa y de mercado. De aquí que hayamos iniciado acciones piloto de información y de discusión directamente en los centros de trabajo, dando en principio un énfasis especial a los centros operativos de planta exterior de la sección matriz.
Nos parece esencial no sólo mantener, sino fortalecer, ampliar y perfeccionar los mecanismos de información directa con los trabajadores y construir nuevos puentes de comunicación, de intercambio de opiniones y de discusión, para el establecimiento de consensos y para una toma de decisiones más informada, más democrática y más confiable. Los cambios que nos aguardan son tan intensos, que debemos de fortalecer al máximo la participación, la discusión y los consensos, y lograr que las decisiones que tengamos que tomar tengan el apoyo consciente e informado de los trabajadores. Existe siempre el riesgo de que algunos busquen politizar de manera inconveniente los cambios, o confundir a los trabajadores para obstruir la posibilidad de que, una vez más, salgamos no sólo favorecidos sino fortalecidos de esta nueva etapa de modernización.
Los cambios de la evolución de las telecomunicaciones y la manera cómo los hemos estado haciendo llegar a los compañeros, nos han ratificado que necesitamos construir y desarrollar nuevos métodos de trabajo internos e ir transitando de la vieja estructura de "departamentos" a una nueva estructura multidisciplinaria y cada vez más integradora. Está claro que la evolución tecnológica irá diluyendo cada vez más las fronteras entre la materia y los puestos de trabajo, y tenemos que prepararnos para ello.
De hecho, la manera de proceder que hemos seguido, llevando la información directamente del sindicato a los trabajadores en el lugar de trabajo, constituye en sí misma un método novedoso de trabajo, los resultados iniciales hasta ahora han sido favorables y pensamos que esto es apenas el principio de una serie de cambios que necesitamos institucionalizar, empeñando más atención y recursos humanos y materiales para ello.
La democratización de la información y del debate son hoy, más que nunca, parte indispensable de la democracia sindical, por esto continuaremos los esfuerzos hasta ahora desarrollados e iniciaremos nuevos mecanismos de participación y de consulta, de información y de capacitación para todos los trabajadores, desde la información tradicional, periódicos murales, folletos y, desde luego, medios electrónicos y la propia página web del Sindicato, que se ha convertido en un importante vehículo de información y a la que es indispensable impulsar aún más. El fortalecimiento de la democracia pasa necesariamente por nuevas formas de comunicación, de información y de participación.
De estas experiencias de llevar la información sobre la evolución tecnológica y propiciar el debate y el estudio en los centros de trabajo, han surgido entre los propios compañeros diferentes iniciativas para darle seguimiento a este impulso y a su propia capacitación. En algunos centros de trabajo, los compañeros han comenzado a instrumentar cursos de capacitación y círculos de estudio, en otros casos han solicitado el apoyo de la COMNCA para llevar a sus centros de trabajo cursos libres de computación o de matemáticas.
La capacitación como una prioridad sindical y no sólo obrero-patronal.
Conforme avanzamos en el proceso de información y de discusión sobre la evolución de las telecomunicaciones tanto en centros de trabajo como en reuniones y asambleas sindicales, una nueva prioridad para el Sindicato comienza a tomar forma. Esta prioridad es el replanteamiento de la capacitación. La idea principal que va cobrando fuerza y consenso entre los trabajadores, es que el replanteamiento de la capacitación implica dejar de considerar a ésta como un tema sólo de naturaleza obrero-patronal, para convertirla también en un tema prioritario dentro de la agenda sindical. Consistentemente, cada vez son más los planteamientos en el sentido de que el Sindicato debe de tener su propia estrategia de capacitación, sus propios recursos e incluso su propia escuela, y que la capacitación sindical debe de ser complementaria, no sustitutiva de la de la empresa.
La capacitación sindical no eximiría a la empresa de sus responsabilidades legales y contractuales en este sentido, por el contrario, debe de contribuir a mejorarlas substancialmente. A pesar de los grandes esfuerzos que el Sindicato ha realizado para mejorar la capacitación pactada con Telmex, lo cierto es que es insuficiente todavía y no aborda a profundidad los temas del futuro.
Los reclamos de nuestros compañeros en el sentido de que la capacitación que proporciona la empresa adolece de muchas debilidades e inconsistencias son frecuentes. Pero, por otro lado, también necesitamos cambiar de manera significativa nuestra propia actitud frente a la capacitación, pues tampoco es extraño que la empresa argumente que los trabajadores evaden la capacitación de diversas formas.
Es preciso pues superar este círculo vicioso y darle un nuevo impulso a la capacitación. Incluirla en la agenda sindical es tan sólo un comienzo que nos permitirá ir a la vanguardia en los procesos de evolución de las telecomunicaciones para ir anticipándonos y ganando la materia de trabajo y los puestos de trabajo del futuro.
La estrategia de capacitación que planteo a ustedes, contempla prioritariamente la creación de un nuevo concepto de la capacitación sindical, que además de adelantarse y de empujar la capacitación obrero-patronal ya pactada, la cual seguiremos transformando, se oriente hacia visiones estratégicas del futuro de las telecomunicaciones y del sindicalismo.
Lo que propongo es entonces integrar todos los recursos, enfoques e instancias que el Sindicato tiene hasta ahora en materia de capacitación, en una escuela o instituto sindical de los telefonistas. De manera privilegiada, tendríamos que dar atención a la capacitación tecnológica más inmediata, la que nos prepare en el corto plazo para enfrentar los retos de la propia evolución tecnológica en los niveles de: información, comprensión, asimilación, dominio e innovación.
También en una primera etapa, tendríamos que desarrollar esta capacitación sindical fundamentalmente a través de sistemas y métodos a distancia, cursos virtuales apoyados en línea por técnicos y expertos que necesariamente tendrían que ser nuestros propios compañeros sindicalizados. Entre nosotros, contamos con compañeros que tienen no sólo una formación académica de alto nivel, sino que tienen disposición y cualidades para la enseñanza, para ofrecer apoyo y asesoría en línea de manera voluntaria para el aprendizaje de otros compañeros, para coordinar grupos virtuales de discusión y de análisis sobre la evolución tecnológica.
Esta es una experiencia totalmente innovadora para nosotros, cuyo éxito va a depender de la participación y del compromiso de todos, de algunos para enseñar, de otros para estudiar, de todos para aprender unos de otros, para ir formándonos juntos en un nuevo concepto y en una nueva actitud sindical respecto de la Capacitación como detonadora de más democracia y como sustento informado e inteligente de nuestra movilización productiva y de la negociación colectiva.
No podemos enfrentar el futuro lamentándonos de que la capacitación que proporciona la empresa es deficiente e insuficiente. Ciertamente lo es, y no desistiremos en lograr que ésta vaya mejorando y sea la mejor posible. Pero también sería un error, e irresponsable por parte de la dirigencia sindical, mantener una actitud conservadora respecto de la capacitación, y no buscar nuevas opciones sindicales, a pesar de los riesgos y de los enormes retos que intentar algo nuevo conlleva.
Complementaríamos la capacitación a distancia y en línea con la enseñanza tradicional en aula y en centros de trabajo, que sería desde luego mucho más limitada, hasta ir encontrando los mejores mecanismos para combinarlas y complementarlas.
Desde luego, la capacitación político-sindical que hasta ahora hemos venido proporcionando se integraría también a este nuevo esquema.
Uno de los compromisos de esta Convención, que propongo a ustedes como lineamiento prioritario de Táctica y Estrategia, es avanzar en este nuevo proyecto de la Capacitación Sindical, sobre la base del concepto ya señalado, para lo cual iniciaríamos los primeros cursos en línea y la formación de grupos de discusión tecnológica, conjuntamente con las acciones que hasta ahora hemos venido impulsando ya, como la información en centros de trabajo y la constitución de grupos piloto de discusión y de estudio por especialidades, como los que tienen los compañeros de Planta Exterior y los compañeros del área de conmutación-transmisión: centrales, Larga Distancia mantenimiento e IPE, en la sección matriz.
Estos grupos evolucionarían hasta convertirse, necesariamente, en grupos interespecialidades, pues sólo así podremos resolver, por mecanismos novedosos y no mediante mecanismos tradicionales lentos y a veces conflictivos, los desafíos de la evolución de la materia de trabajo, de los perfiles de puesto y de las vacantes, que son una parte substancial de la evolución tecnológica y de la evolución de las telecomunicaciones en general.
Materia de trabajo y perfiles de puesto.
La evolución de las telecomunicaciones impactará de manera substancial a la materia de trabajo. Existe materia de trabajo que va a desaparecer, otra que va a disminuir considerablemente, y mucha más que se transformará de manera radical conforme avancen la evolución de la red, la evolución operativa y la evolución de mercado. Existe también materia de trabajo nueva, que aún no existe pero que tenemos que prepararnos para ganar con toda anticipación y en las mejores condiciones para los sindicalizados.
En consecuencia, hay puestos de trabajo que van a desaparecer, otros que van a transformarse y otros más, nuevos, que surgirán a lo largo y ancho del proceso de evolución de las telecomunicaciones.
El estudio, la discusión y la proyección sobre la evolución de las telecomunicaciones, nos permiten y nos permitirán plantear diagnósticos, aún preliminares, sobre la evolución de la materia de trabajo y de los puestos de trabajo. Pero elaborar y plantear estos diagnósticos no es suficiente, si al mismo tiempo no comenzamos a ponernos de acuerdo sobre la manera cómo, sindicalmente y con una visión de conjunto, iremos resolviendo los cambios en la materia de trabajo y en los puestos de trabajo.
En los próximos meses y años, tan importante es para nosotros diagnosticar, descubrir y pelearle a la empresa la nueva materia de trabajo y la materia de trabajo del futuro, como construir y consolidar nuevos mecanismos para ponernos de acuerdo en su distribución entre especialidades que se irán diluyendo progresivamente tal y como ahora las conocemos.
Es muy posible que si utilizamos los esquemas predominantes que hemos seguido hasta ahora, para la materia de trabajo y para los puestos de trabajo telefónicos, que son bastante rígidos y predecibles, corremos el riesgo de politizar o de desviar la esencia de la discusión a cuestiones de fuerza, de "mayorías" o de otra naturaleza, que poco tienen que ver con la transformación compleja de los procesos en los tres niveles principales: evolución de la red, evolución operativa y de sistemas y evolución del mercado.
La evolución de la materia de trabajo y de los puestos de trabajo en telecomunicaciones apunta inevitablemente a una mayor universalización y a una mayor flexibilidad, no podemos caer en el error de pensar que estas tendencias serán pasajeras y que podemos resistirnos a ellas o impedirlas con actitudes o con negociaciones tradicionales o de fuerza. De ser esta visión y esta nuestra estrategia, estaríamos apostando sin duda al fracaso y a acotar nuestro propio futuro. La tendencia en telecomunicaciones apunta a que está llegando a su fin la figura del trabajador telefónico que podía pasar toda su vida productiva y laboral en un mismo puesto de trabajo, rutinizado y rígido, y que en su lugar se está configurando, de manera ascendente, la figura del trabajador de telecomunicaciones universal, capaz de moverse dentro de una empresa conforme evoluciona y cambian la industria y las propias empresas.
La modernización que hemos vivido e impulsado en los últimos quince años nos ha permitido hacer cambios oportunos hacia la universalización y flexibilización pactada de nuestros puestos de trabajo. El esfuerzo que deberemos hacer en los próximos diez quince años, comenzando desde ya, es todavía mayor, pues la dimensión del cambio tecnológico al que nos enfrentamos no tiene precedente.
No podemos aferrarnos a materia de trabajo y a puestos de trabajo condenados a desaparecer. Tenemos que actuar mirando hacia delante, convencidos de que los cambios que tengamos que hacer, por drásticos que parezcan, nos permitirán asegurar el futuro, la materia de trabajo y los puestos de trabajo del futuro, y que tenemos que lograrlo juntos, no mirando a través del enfoque parcial y limitado de una especialidad, de un centro de trabajo o de una sección, sino construyendo, como hemos hecho hasta ahora, la mejor visión integrada, colectiva y global de nuestro futuro como trabajadores y la mejor visión global de nuestro Sindicato. Es nuestra unidad lo que está a prueba, es la unidad sindical en todos sentidos, la estrategia a seguir frente a estos desafíos.
La discusión sobre la materia de trabajo y los puestos de trabajo del futuro debe de irse dando en GRUPOS DE TRABAJO SINDICALES INTERDISCIPLINARIOS, para crear nuevas formas de representación y de integración para SUPERAR LA ESTRUCTURA DISPERSA, el fraccionamiento, la competencia interna y los desacuerdos poco funcionales que aún prevalecen en nuestras prácticas.
Este es el momento de replantear el esquema de constitución de especialidades que ha estado vigente desde 1989, y adecuarlo a las exigencias de las etapas actuales y del futuro en la evolución tecnológica. Este esquema de especialidades podría ser el resquicio más importante de cierto tipo de visiones que aún prevalecen dentro del Sindicato, en algunas especialidades más que en otras, para seguir constreñidos a una visión de "su departamento". Sin este cambio, nos será muy difícil evolucionar laboralmente y avanzar en la fase siguiente, que sería la de constitución de ÁREAS PRODUCTIVAS.
El programa de productividad ha sido, por muchas razones, uno de los logros sindicales más importantes. Por más de diez años, dicho programa ha sido uno de los pocos, si no es que el único, que ha desafiado el esquema salarial predominante en México, de determinación salarial dictada por los organismos financieros nacionales e internacionales, desde el Banco de México hasta el Fondo Monetario Internacional. Nuestro programa de productividad representa una ruptura con este esquema, pues propone un mecanismo económica y laboralmente más avanzado, más equitativo y racional, que es la vinculación productividad-salarios. Al mismo tiempo, el programa ha sido muy positivo para la empresa, porque le ha permitido un espacio de negociación con el sindicato que le da mayor certidumbre sobre sus logros y metas corporativos, y que ha elevado significativamente la productividad.
En términos laborales, una de las principales virtudes del programa es que se trata de un instrumento bilateral, impulsado por el sindicato pero desarrollado en el ámbito de la negociación colectiva. No es un programa de productividad unilateral, impuesto al sindicato y a los trabajadores por la empresa ni por el gobierno, como ocurre con la mayoría de los convenios de este tipo que existen en nuestro país.
A pesar de sus méritos, después de más de diez años percibíamos que el programa necesitaba evolucionar. Parte del problema que limitaba su evolución, es que desde el punto de vista sindical se había estado convirtiendo en un instrumento puramente económico, restringiéndose así su potencial para ser un mecanismo para ampliar nuestros márgenes y nuestra agenda de negociación con Telmex, y para permitirnos una mayor apropiación del conocimiento y de los procesos productivos; es decir, ir para más allá de los aspectos económicos del fenómeno de la productividad y abrirnos al horizonte de los aspectos laborales, tecnológicos, sociales e incluso políticos, del futuro, implicados en la propia productividad.
Ahora está claro que, por su parte, la empresa también debe de hacer evolucionar el programa y generar las condiciones necesarias, junto con el Sindicato, para convertirlo en uno de los instrumentos más importantes para la transformación de Telmex. La productividad en la empresa puede mejorar, cuantitativa y cualitativamente, siempre y cuando la empresa aporte lo que le corresponde en este proceso, cambiando procesos, prácticas y actitudes, flexibilizando la administración, modernizando lo que ha dejado rezagado e intensificando el diálogo, la negociación y la búsqueda de acuerdos con el Sindicato.
Después de la revisión salarial de este año, el esquema que seguimos para la revisión del programa de productividad fue el mismo que habíamos venido operando anteriormente. El trabajo de la comisión, que transcurrió en condiciones normales, no fue sin embargo suficiente y a pesar de que la revisión de indicadores fue aprobada por mayoría, también resultó claro que existían manifestaciones de inconformidad y de desacuerdo que eventualmente podrían poner en riesgo la viabilidad del propio programa y, sobre todo, el valioso espacio de negociación y de bilateralidad que éste constituye.
Percibimos entonces que uno de los problemas que nos estaba impidiendo avanzar, era la desigualdad en la información, en los enfoques, en el concepto sobre la evolución misma del programa. La disyuntiva era dejarlo sólo como un programa economicista y de corto alcance, o llevarlo más allá y convertirlo en la punta de lanza del cambio para construir nuestro futuro como trabajadores en Telmex y en el desarrollo de las telecomunicaciones.
Fue en este sentido que reconocimos que los mecanismos utilizados hasta ahora no eran suficientes ni garantizaban ya la participación, el compromiso y el consenso de los trabajadores, y que necesitábamos cambiarlos. Optamos entonces por explorar nuevas opciones, pues además, los desacuerdos en torno de la revisión de indicadores nos mostraron que no contar con mecanismos sólidos de participación, de consenso y de compromiso que necesitamos frente a los cambios que están por venir, podría convertirse en un factor de debilidad y de conflictos en el Sindicato.
Convocamos a la integración de un grupo de trabajo con compañeros de Planta Exterior, un compañero de PIC, uno de RIL y otro de Cables por cada COPE. El grupo ha quedado compuesto por ochenta compañeros que han realizado un gran trabajo, de manera voluntaria y con el mayor compromiso. Estos compañeros han sido apoyados y orientados en todo momento por compañeros de la COMNCA, por los coordinadores y por compañeros del Comité. Estamos trabajando juntos en la búsqueda no sólo de evolucionar el programa de productividad, sino de prepararnos para proyectar y negociar los cambios sindicales y obrero-patronales que habrán de venir. Estamos dando nuevos contenidos a la unidad sindical, en la mejor tradición de lucha y de combatividad que ha caracterizado a los telefonistas, y estamos también fortaleciendo la democracia, la autonomía y el liderazgo de nuestra organización.
Los avances, los descubrimientos y las innovaciones a las que ha dado lugar esta dinámica, nos enseñan que vamos por el camino correcto, y que ampliando la participación y los consensos, podremos superar las contradicciones y las limitaciones que aún tenemos y vencer las enormes dificultades y retos de la evolución de las telecomunicaciones.
Nuestros compañeros están integrando la visión de RIL, PIC y Cables para comenzar a armar un panorama más integrado de la Planta Exterior, y de hecho lo que están haciendo es preparar las mejores condiciones para la modernización de Planta Exterior. Esta modernización puede ser la más intensa y compleja que hasta ahora haya vivido el Sindicato, pues no sólo afecta a Planta Exterior tal y como hoy la conocemos, sino que anticipa su integración progresiva con otras especialidades, hasta alcanzar al conjunto de la organización.
No podemos perder de vista que, comparativamente con los procesos de modernización drástica y sostenida que han tenido otras especialidades, los cambios ocurridos en Planta Exterior hasta ahora habían sido marginales, tanto por lo que se refiere al cobre como tecnología principal de acceso, como en lo que se refiere a la arquitectura de la red en general y a los procesos de trabajo, que han estado reduciéndose a instalaciones y reparaciones.
La modernización de Planta Exterior puede ser un aspecto clave para construir un modelo en los escenarios de la transformación de las telecomunicaciones. La evolución de la red hacia una red de nueva generación de alta tecnología, confiable y versátil, con nuevas tecnologías de acceso, como el propio ADSL y sus variedades, las nuevas tecnologías inalámbricas cuyas frecuencias han sido recientemente liberadas, como WiFi y WiMax, que proveen acceso al Internet inalámbrico de banda ancha los cambios en la arquitectura de la red e inevitablemente los cambios en los procesos de trabajo, se complementarán con la evolución operativa y de mercado, y este proceso irá impactando de manera progresiva a la empresa en su conjunto.
Han sido la determinación y el empeño que hemos desarrollado juntos, el Comité y muy especialmente nuestros compañeros de Planta Exterior, quienes merecen todo nuestro reconocimiento, lo que nos ha indicado el camino de la evolución del programa como uno de nuestros instrumentos de lucha principales para ir, precisamente, ganando el futuro.
El trabajo hasta ahora desarrollado nos permite trazar un plan, abierto y modificable desde luego conforme vaya desarrollándose, pero cuyos ejes iniciales son:
El trabajo de los compañeros de Planta Exterior, está resultando un proceso extraordinariamente valioso, no exento de contradicciones, pero también con avances e innovaciones de la mayor importancia para toda la organización.
En el mismo sentido está el trabajo que han venido desarrollando los compañeros del área de conmutación-transmisión: Centrales, Larga Distancia mantenimiento e IPE, para integrar una visión común de la evolución tecnológica, que nos dará claves muy importantes para operar las negociaciones y los cambios, en lo inmediato hacia la revisión contractual del próximo año y para la integración de áreas productivas.
El Convenio de Productividad se ha revalidado como un como espacio de discusión y de acuerdos de los trabajadores, y como espacio abierto y vivo de negociación con la empresa. Evolucionarlo es también fortalecerlo y ampliarlo. Al mismo tiempo, es uno de los instrumentos más valiosos que tenemos de cohesión para desarrollar una lógica productiva frente al proceso de cambio.
Una de las posibilidades que tenemos para la evolución misma del Convenio de Productividad, es verlo también como parte de un Convenio de evolución de las telecomunicaciones, de evolución de la materia de trabajo y de los puestos de trabajo, de evolución de los servicios y de la empresa Teléfonos de México hacia una empresa de telecomunicaciones.
La evolución operativa y de sistemas y la evolución del mercado, van a requerir de dinámicas semejantes de trabajo, de discusión y de consenso como las que se están dando en Planta Exterior y en Conmutación-Transmisión. Los avances, las experiencias y los aprendizajes de estos compañeros son por ello fundamentales para todo el Sindicato y para las diferentes especialidades que eventualmente tendrán que ir integrándose como impulso directo de la evolución tecnológica y de la evolución de las telecomunicaciones en general.
En realidad, lo que estamos impulsando es un proceso de CONSTRUCCIÓN DE ÁREAS PRODUCTIVAS, como el que se está dando entre Larga Distancia y Centrales, o como la propia dinámica entre PIC, RIL y Cables en Planta Exterior.
Nos estamos preparando intensamente para estos procesos innovadores, pero lo cierto es que la magnitud, el nivel y la complejidad de los cambios que se nos presentan en el corto plazo, son ciertamente inéditas y requieren de respuestas rápidas y eficientes. Sin embargo, en ningún momento podemos perder de vista que nuestra prioridad es integral y de largo plazo: la expansión y el crecimiento sostenido de Telmex como empresa plena de telecomunicaciones y junto con esto, la expansión y el crecimiento de nuestra seguridad en el empleo, de la materia de trabajo, de nuestras perspectivas de desarrollo profesional y productivo dentro de la empresa, y de esta como pilar de las telecomunicaciones y del desarrollo del país.
El panorama que se vislumbra por los procesos de evolución de las telecomunicaciones proyecta la existencia de redes diversificadas y convergentes con tecnologías variadas de acceso al cliente, para más servicios a costos competitivos y con la mejor calidad del servicio. Estas serán, precisamente, las condiciones básicas que marcarán la diferencia entre las empresas que sobrevivan en el futuro y aquéllas que no lo hagan.
Revisión contractual 2006-2008 y Acuerdo Marco de Intención con Telmex.
La revisión contractual 2006-2008 se anticipa como una de las más importantes en la historia del Sindicato. De las negociaciones, compromisos y acuerdos que logremos con la empresa en esta revisión, dependerá nuestro posicionamiento de cara a la evolución tecnológica y de las telecomunicaciones para los próximos años. De la fuerza, de la unidad, de la visión y de la determinación sindical que logremos en esta revisión, dependerá nuestro futuro ligado al futuro de la empresa, pero dependerán también las oportunidades y las perspectivas de las generaciones futuras de telefonistas, de quienes sostendrán a este Sindicato y continuarán su tradición de lucha, sus valores, su disposición a innovar, a arriesgar y a ganar en cada desafío, en cada momento crítico de su vida tecnológica, sindical y política.
Al igual que hace más de quince años, cuando tuvimos que enfrentar el reto de la privatización para avanzar en la modernización y en el crecimiento de la empresa, en su mejoramiento y expansión y con ello en el mejoramiento de nuestras condiciones y de nuestras perspectivas como trabajadores, la disyuntiva se repite. En 1989, los telefonistas asumimos el riesgo, en medio de críticas internas y externas, que no desistieron en su afán por descalificar lo que estábamos haciendo y por augurar todo tipo de errores y fracasos, que finalmente no resultaron ciertos.
En este momento crucial, necesitamos preguntarnos ¿en dónde estaría hoy Teléfonos de México de no haberse dado una primera etapa de modernización pactada que le dio viabilidad y que detonó su crecimiento? ¿En donde estaríamos sus trabajadores?. ¿En dónde estará Teléfonos de México, dentro de quince años, si no somos capaces de pactar las condiciones que le den viabilidad y futuro, en un ambiente tecnológico, de modernización y de competencia mucho más agresivo e intenso que el de hace quince años? ¿En dónde estaremos sus trabajadores, jubilados y activos?
Es por eso que nuestra próxima revisión contractual, debe de dar prioridad, una vez más, a la pactación del futuro de la empresa y de los trabajadores. Si logramos una pactación adecuada, estaremos anticipando mayor certidumbre y perspectivas para nuestro futuro no sólo por los próximos diez o quince años, sino para la próxima generación de telefonistas. Quiero que este sea uno de mis compromisos fundamentales con ustedes y con ellos, y los exhorto a que este sea el compromiso de todos nosotros con nosotros mismos, con el Sindicato como expresión y como representación colectiva de los trabajadores, con nosotros mismos en los años que habrán de venir.
Por lo mismo, propongo orientar la táctica y la estrategia de nuestra próxima revisión contractual en torno de un ACUERDO MARCO DE INTENCIÓN ENTRE EL SINDICATO Y LA EMPRESA, en el que las partes establezcan, dentro de los compromisos de la contratación colectiva, las bases de entendimiento que permitan, de una parte, crear las condiciones para la evolución, el desarrollo, el crecimiento y la expansión sostenidos de Teléfonos de México y de otra, crear las condiciones para que los telefonistas seamos actores principales de dicho proceso, tanto en su instrumentación y ejecución como en sus beneficios, lo cual nos permitiría actuar de manera decidida sobre la materia de trabajo y sobre los puestos de trabajo del futuro.
Este acuerdo marco nos permitiría condiciones más favorables para dar un nuevo enfoque y sentido a asuntos críticos de la agenda obrero-patronal que se encuentran bloqueados por las prácticas y por el entorno de negociación predominante, como es el caso de las vacantes.
En este acuerdo, empresa y Sindicato nos propondríamos un compromiso común para avanzar juntos en el nuevo ciclo de modernización ya no sólo de la empresa misma, sino de las telecomunicaciones, promoviendo los cambios que aseguren su crecimiento intenso y sostenido, sustentado en la inversión y en la transparencia financiera de Telmex, con la participación integral de los trabajadores.
El acuerdo sería también la plataforma para promover la transformación productiva que necesita la empresa, no sólo por lo que se refiere a los trabajadores, sino a la propia administración en todos sus niveles.
Estableceríamos también las bases para actuar y promover juntos, empresa y Sindicato, acciones e iniciativas en materia de regulación en telecomunicaciones y en competencia, toda vez que, como sabemos, la regulación es y podría ser más una de las limitantes principales para el crecimiento de la empresa en los nuevos servicios.
La empresa, por su parte, elaboraría un plan maestro de inversión, de transformación tecnológica, de modernización y de crecimiento para los próximos cinco años, con la participación plena de los telefonistas en los nuevos servicios a través de Telmex y en las nuevas subsidiarias.
Empresa y Sindicato establecerían la intención de compromiso para evolucionar las relaciones laborales y avanzar sobre las vertientes del Acuerdo Marco para tratar de manera innovativa y con perspectivas de futuro el tema de la jubilación para los nuevos trabajadores, así como el tema de las vacantes.
Materia de trabajo, capacitación y vacantes.
Materia de Trabajo, Capacitación y Vacantes se perfilan ya como los ejes fundamentales de nuestra revisión contractual. Más allá de ser demandas que plantearemos por separado a la empresa, materia de trabajo, capacitación y vacantes integran, junto con otros temas afines y derivados, una visión estratégica, en la que los tres ejes están estrechamente relacionados.
Ya en convenciones anteriores hemos insistido en la necesidad de una aproximación innovadora al tema de las vacantes, que hoy estamos en condición de consolidar dentro del esquema que nos va proporcionando la visión integrada de la evolución de las telecomunicaciones. No es posible posicionarnos favorablemente frente a la empresa para retomar el tema de las vacantes, con todas las restricciones que la evolución tecnológica implica para esto, si lo hacemos al margen de la nueva materia de trabajo y de la capacitación.
Nos queda claro que la negociación de vacantes sólo puede dimensionarse en función de las necesidades de crecimiento y expansión de la empresa, de las tendencias en las jubilaciones, de los impactos de desplazamiento de personal por la evolución tecnológica y por último, de una racionalización de los procesos de trabajo. Respecto de esto último, la propia evolución del programa de productividad es nuestro aliado más importante.
Para la empresa, los términos de la discusión y de nuestras negociaciones serán abordados sin duda como eficiencia, rentabilidad, modernización, factores que seguramente serán contrastados con la situación actual y las tendencias de las jubilaciones.
Código de Ética Corporativa y Laboral de Telmex.
Como ya lo hemos señalado, durante el último año, Teléfonos de México se ha consolidado como una empresa multinacional que opera en varios países de América Latina, ofreciendo servicios corporativos en Brasil, Perú y Chile, servicios corporativos e incluso Wi-Max en Argentina.
De tiempo atrás, en especial en nuestro documento de Táctica y Estrategia del año pasado, anticipábamos esta tendencia de Telmex a internacionalizarse, en combinación con su "hermana" de holding, América Móvil.
La internacionalización de Telmex nos plantea nuevos desafíos por lo menos en tres niveles:
Es en este sentido, que la negociación de un Código de Ética o de Conducta por parte de Telmex ha sido parte de nuestras demandas ante la empresa, lo fue en la pasada revisión salarial y tendrá que serlo en la próxima revisión contractual.
Es en este contexto que la acción sindical internacional que hemos venido desarrollando durante los últimos años, cobra un mayor sentido estratégico para nuestra organización.
La prioridad de nuestra acción sindical internacional seguirá siendo la que nos permita ganar en conocimiento, discusión, diseño y fuerza como sindicato de telecomunicaciones. El STRM ha sido un actor importante en el diseño de estrategias globales y regionales en el sector de las telecomunicaciones, lo que al mismo tiempo nos ha permitido mantener intercambios continuos de información y de debate, pero también de solidaridad, con sindicatos de todo el mundo.
Seguiremos impulsando el trabajo sindical global dentro de sector de Telecomunicaciones de UNI, y muy especialmente, es preciso continuar en el trabajo que integración de alianzas regionales continentales en torno de las megaoperadoras Teléfonos de México América Móvil y Telefónica de España. Antes del fin de este año, estaremos realizando un Primer Encuentro Continental de Sindicatos de Telecomunicaciones en torno de estas tres megaoperadoras. Además de intercambiar información y estrechar lazos de solidaridad, es nuestro propósito determinar los planes corporativos de estas megaoperadoras en la región y también proyectar en este sentido la evolución de las redes y las posibilidades de cooperación sindical, más allá de lazos de fraternidad y de solidaridad elementales con los trabajadores de Telmex, de América Móvil y de Telefónica en los distintos países de América Latina.
Es también prioritario intensificar el trabajo sindical concreto y directo que ha caracterizado a nuestra alianza con CWA, tenemos hoy las mejores condiciones para hacerlo no sólo porque, tal y como nos lo ha manifestado, el compañero Larry Cohen reconoce y admira al Sindicato de Telefonistas y está especialmente empeñado en fortalecer la relación entre ambos sindicatos, de la misma manera en que nosotros lo estamos, sino porque el trabajo reciente de la alianza está creando condiciones estructurales duraderas para que esta alianza crezca y se fortalezca.
Con CWA seguiremos, entre otras tareas, fortaleciendo el espacio de diálogo que hemos abierto con las empresas Telmex y SBC sobre los temas de evolución tecnológica, capacitación, empleos del futuro y regulación, también emprenderemos un trabajo sindical directo, que involucre directamente a trabajadores de ambas organizaciones en los temas de evolución de las redes, evolución de la materia de trabajo y procesos de trabajo, buscando modelos de evolución, explorando posibilidades de negociación y de evolución de las relaciones laborales y del lenguaje contractual.
La resistencia de la empresa ha sido enorme, pero Telmex debe aceptar que su internacionalización conlleva responsabilidades y compromisos con sus trabajadores y con el desarrollo de los países en los que opera.
El Sindicato no está exigiendo a la empresa nada que esté fuera de normatividades internacionales que ha constado un gran esfuerzo definir y condensar a lo largo del tiempo. Hemos basado los términos del Código de Ética o de Conducta en los Lineamientos para Empresas Multinacionales de la OECD, que en su parte laboral obligarían a Telmex a reconocer y respetar los derechos fundamentales de los trabajadores, a alentar el desarrollo de la negociación colectiva y de las mejores prácticas laborales con sus trabajadores tanto en México como en los demás países en donde tenga presencia corporativa.
Lo mismo exigiremos en su momento a América Móvil.
La Coalición Social Ciudadana, Plural, Incluyente y Diversa.
La formación de esta Coalición apenas el pasado lunes 26, es el inicio de una etapa importante en el proceso de construcción de alianzas sociales que desde hace varios años hemos venido impulsando. Junto con los Frentes, esta Coalición va a ser uno de los instrumentos principales de la sociedad civil para influir en los escenarios de las elecciones del próximo año y para impulsar la estancada e inconclusa transición a la democracia en México.
La Coalición constituye un espacio inédito en la historia del país, se trata de hecho del primer esfuerzo para conjuntar y organizar voluntades, puntos de vista, propuestas y acciones por parte de una concurrencia muy amplia y diversa de fuerzas sindicales, sociales y ciudadanas en torno de un objetivo fundamental: avanzar en el proceso de transición a la democracia en México, con justicia y equidad, mediante la celebración y el cumplimiento de un Acuerdo Nacional para la Transición Democrática y la Construcción de las Condiciones para el Desarrollo Político, Económico y Social con Justicia y Equidad.
De tiempo atrás, hemos venido insistiendo en la necesidad de que, sin perder su autonomía, su esencia y sus propósitos, el sindicalismo deba de aliarse con fuerzas sociales diversas, con las que comparta principios y valores comunes de democracia y justicia, para impulsar los cambios profundos que el país necesita en materia económica, política y social.
Ya desde el año anterior, expresábamos esta necesidad como una prioridad creciente, debido al preocupante deterioro de la situación política, económica y social en el país. La sucesión presidencial adelantada, sin normas éticas ni políticas, las disputas ciegas y despiadadas por el poder, la política mediática y mercadotécnica carente de contenidos y de compromisos profundos de cambio democrático, el incremento del "desgobierno" de la violencia, la delincuencia, la inseguridad, el desempleo, son problemas que afectan y lastiman a toda la sociedad y que ponen en riesgo la viabilidad, la gobernabilidad y el futuro de México. Son fenómenos que han llevado a un desencanto ciudadano por la democracia, que pueden traer consigo una nostalgia por el viejo autoritarismo, por el presidencialismo excesivo, por el surgimiento de nuevas y viejas formas de Partidos de Estado.
Otra de las motivaciones de la Coalición, es empujar la transición a la democracia inconclusa en nuestro país, el lento y difícil proceso de cambios, la falta de reglas, de compromisos y de voluntad para construir consensos por parte de algunos de los actores políticos fundamentales, los cuestionamientos y vulnerabilidad de las instituciones y de la legalidad electoral en caso de que la votación sea muy dividida o de que los resultados electorales presenten situaciones no previstas en las leyes y normas vigentes, frente a la enorme posibilidad de que, de seguir así las cosas, los escenarios electorales, políticos y económicos en el 2006 sean de alto riesgo, de inestabilidad y de confrontación. Las iniciativas, la movilización y la fuerza de la sociedad pueden ayudar a vencer la incertidumbre frente a escenarios de crisis de gobernabilidad o de un nuevo gobierno sin la legitimidad y la legalidad suficientes para gobernar y para impulsar cambios democráticos más profundos, lo que lo haría presa de los poderes fácticos, de la política de fuerza, de la arbitrariedad y la discrecionalidad.
Esta coalición no responde ni obedece a intereses partidistas. Es una gran iniciativa de la sociedad civil.
Uno de los objetivos prioritarios de la Coalición, es la celebración de un Acuerdo Nacional Para la Transición Democrática y la Construcción de las Condiciones para el Desarrollo Político, Económico y Social con Justicia y Equidad, cuyos puntos principales estarían dados en torno de tres ejes principales:
Debemos de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para contribuir a que las elecciones del próximo año deben de ser seguras, confiables, con un alto nivel de participación ciudadana.
Hemos dicho que necesitamos tener claro que si el entorno político nacional no nos es favorable, que si se imponen visiones autoritarias y antisindicales de poder y de gobierno en los procesos electorales del próximo año, sin contrapesos ni compromisos claros de democracia, nos será mucho más difícil lograr avances no sólo en nuestra propia condición como telefonistas, sino en las de todos los trabajadores del país.
Los ejes tácticos y estratégicos de nuestra acción política están trazados por la definición y el avance de un Acuerdo Político Nacional, por nuestras alianzas sindicales y sociales en la UNT, la FESEBES y el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular, y de nuestras alianzas coyunturales con otras organizaciones sindicales y sociales con las que podamos coincidir en la búsqueda de consensos y para impulsar un proyecto económico, político y social al servicio de la Nación.
Retomar el camino de la transición a la democracia no es un proceso fácil después de casi seis años de estancamiento e incluso de retrocesos, y de que las aspiraciones democráticas que parecían animar a algunos actores sociales y políticos hace seis años, se han revelado y se han transformado en una lucha despiadada por el poder. Del poder como está, sin transformaciones, sin compromisos de gobernablidad democrática, de inclusión y de garantías de legitimidad y de legalidad en el juego político.
Las posibilidades de la transición están hoy más que nunca vinculadas a la búsqueda de consensos, de reglas democráticas de gobernabilidad, de mayorías, de coalicionamiento en torno de compromisos económicos, sociales y políticos. Están vinculadas con la consolidación de una fuerza social autónoma, lejos del cautiverio y de las trampas del corporativismo, del clientelismo y del caudillismo.
COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:
Es más claro ahora que nunca que no podemos depender de la información que la empresa quiera darnos o de los planes en los que "generosamente" quiera incluirnos, ni depender de los ritmos de cambio lentos que quiera imponernos. La terciarización podría ser su mejor opción para implantar un modelo rígido de evolución tecnológica y operativa, junto con mantenernos al margen, desinformados, atrapados en la vieja tecnología, en la materia de trabajo y en los puestos de trabajo que van a desaparecer, enfrascados en disputas estériles entre nosotros por la materia de trabajo o por los nuevos procesos de trabajo que no somos capaces de resolver o que nos negamos a hacer, mientras ella se los da a los terceros, con todas las ventajas que la regulación, la tecnología y el ambiente laboral en el país le permiten para hacerlo. La apuesta de Telmex bien puede ser mantenernos distraídos y aferrados a la expectativa económica inmediata, a lo viejo, a lo conservador, mientras perdemos la noción de que el futuro de nuestro empleo y de nuestro Sindicato vale más que todo esto. Su opción puede ser también dividirnos, propagando información equivocada, sembrando la confusión y el desánimo, alentando la politización de nuestras contradicciones y de nuestras diferencias internas, propiciando conflictos e incluso consintiendo actitudes improductivas que le justifiquen prescindir de nosotros para el futuro, un futuro de la empresa y de las telecomunicaciones que sabemos difícil y arriesgado, pero también con oportunidades y perspectivas que queremos para nosotros y para las nuevas generaciones que le darán sustento y futuro a nuestro Sindicato y al sindicalismo de vanguardia en nuestro país.
De la misma manera, para nuestro futuro inmediato y de largo plazo, como trabajadores y como mexicanos, para el futuro de Telmex y de las telecomunicaciones en México, para el futuro del sindicalismo democrático, tampoco podemos depender de partidos milagrosos o caudillos gloriosos que muy frecuentemente terminan apropiándose de los movimientos de cambio democrático para dirigirlos a sus propios objetivos de poder. Tenemos que seguir tomando la iniciativa y actuar, construir alianzas y la fuerza social, sindical y ciudadana autónoma que nos dará la fuerza para influir en los cambios del país, tenemos que construir la fuerza social autónoma, legítima y representativa que ha dado y que da sustento a todas las democracias.
Informarnos, capacitarnos, discutir, movilizarnos, cambiar, estar dispuestos a ser los mejores trabajadores, los mejores sindicalistas y los mejores ciudadanos, tiene que ser nuestro compromiso para ganar el futuro, para direccionar los procesos que nos afectan y frente a los que no podemos tener actitudes pasivas ni retrógradas.
Hoy, como siempre, pero en especial como en nuestras épocas más difíciles e inciertas, el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana tiene que estar unido, participativo, movilizado. No caer en engaños ni en provocaciones, en actitudes divisionistas ni ociosas. Necesitamos trabajar mucho, todos, para seguir construyendo nuestro futuro, para empujar a la empresa a ir hacia delante, con nosotros. Para contribuir al avance democrático en nuestro país. Para construir una acción internacional sólida frente las multinacionales y mantener y fortalecer los derechos y las perspectivas de los trabajadores en el mundo.
Esta es nuestra memoria, es nuestra tradición y es nuestra conciencia. A los compañeros más jóvenes, que no vivieron los inicios de nuestro movimiento democrático, les digo que revisen un poco de nuestro pasado, que estén dispuestos a asumir y a comprometerse con la etapa de lucha que les corresponde y que sean parte de la grandeza histórica de esta organización. Nada de lo que tenemos nos fue regalado, tuvimos que pelear y pelear mucho para conseguirlo, lo ganamos con unidad, con determinación, aprendiendo a negociar, aprendiendo a cambiar, pensando, luchando y actuando colectivamente, comprometiéndonos unos con otros y con nuestro sindicato, siendo solidarios. Siempre hubo voces que nos auguraban fracaso, que sembraron duda, desánimo y confusión, que se aferraban al pasado alejando su mirada del futuro, pero aún así salimos adelante y fortalecidos.
A los compañeros para quienes la lucha sindical constituye ya quizá la mayor parte de sus propias historias de vida, los convoco a trasladar su memoria al presente y hacia el futuro, y entender que lo que necesitamos hacer ahora es actuar con el mismo espíritu de lucha sindical, de iniciativa y de cambio que nos ha caracterizado. El reto tecnológico y de transformación de las telecomunicaciones que nos aguarda es sin duda el más grande que hayamos enfrentado jamás, pero también nuestra fuerza y nuestra experiencia son más grandes, nuestras convicciones son más firmes, nuestros aliados nacionales e internacionales más confiables. Somos un Sindicato más fuerte y respetado, y podemos crecer más, en lo individual y en lo colectivo, si confiamos en nuestra memoria y nos empeñamos en nuestro futuro.
De mi parte, les expreso mi compromiso de conducir con toda responsabilidad y determinación a nuestro Sindicato, y de una vez más, hacer lo que tenga que hacer para que salgamos más fortalecidos y unidos de este proceso. Pero hoy, como siempre, necesito de su participación, necesito de su compromiso, necesito de su voluntad de cambio y de innovación. Esta es una tarea de todos, porque el futuro es nuestro, y juntos tenemos que conquistarlo.
Muchas gracias.
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